La deuda convertible en acciones es una opción muy interesante de financiación alternativa para empresas que no tienen fundamentales actuales lo suficientemente sólidos para acceder a la financiación que buscan vía otro tipo de deuda pero que tienen un buen potencial de crecimiento.
La deuda convertible es un elemento que se puede ver en diferentes estadios de vida de empresas, desde una start up de reciente creación a empresas más consolidadas que cotizan en mercado de capitales o que proyectan cotizar.
Este tipo de financiación tiene 3 elementos clave: el tipo de interés de la financiación, el tipo de canje de deuda a acciones y cuando se ejecuta esa conversión.

Tipo de interés
El tipo de interés de esta deuda suele ser alto y puede pagarse en efectivo cada año o hacerlo en formato PIK (“Payment in Kind”), que es un interés devengado anualmente que se acumula hasta el momento de la conversión a acciones, momento en el que se pagará en efectivo o se convertirá en acciones (depende del acuerdo negociado).
En muchas ocasiones se negocia que la mitad del interés se pague anualmente y la otra mitad en formato PIK.

Tipo de canje a acciones
El tipo de canje para la conversión en acciones es un elemento esencial de esta clase de producto y sobre el que hay muchos formatos. Centrándonos en la clase de operación con la que más trabajamos desde BLB, empresas que cotizan en mercados bursátiles o que proyectan cotizar:

  • Hay inversores que les gusta dejar un canje cerrado desde el momento de la emisión de deuda convertible, estipulándose cuando se darían las ventanas de conversión y a que canje. Hay que entender que aquí hay una negociación previa por parte de la empresa que recibe la financiación y el inversor, negociando un canje a partir las proyecciones del plan de negocio de la empresa.
    Al igual que en una negociación de M&A, el inversor estresará el plan y reducirá el potencial precio de la acción para el canje y la empresa hará lo contrario, llegándose al final a un punto de equilibrio entre las 2 posturas.
  • Otros inversores negocian un descuenta sobre el promedio ponderado de cotización de la acción en un periodo temporal (normalmente un mes) antes de la ventana de conversión.
  • Finalmente, hay un punto intermedio de las 2 posturas anteriores, un descuento sobre la cotización, no siendo nunca superior el canje a un precio previamente negociado.

Que posición tomar de las 3 anteriores dependerá de la negociación entre empresa & inversor y de la política de inversión del inversor.

Cuando se ejecuta esa conversión
Puede haber opcionalidad para la conversión (de la empresa o del inversor) y marcarse unas ventanas de conversión, o bien decidir desde el momento de la emisión de la deuda la fecha de la conversión o que hito provocará la conversión.

Ventajas para el inversor y la para la empresa
Para el inversor, la deuda convertible supone una forma más segura de entrar en el capital de compañías que encuentra atractivas, sacrificando parte de la potencial rentabilidad de revalorización de la acción por un retorno adicional vía intereses y mientras sea deuda tener la mayor seguridad de una mejor posición que las acciones en el orden de prelación.
Para la empresa, supone una forma menos dilutiva de conseguir financiación vía emisión de acciones, reduciendo la dilución de su accionariado actual una vez ejecutado el canje al usarse un canje más favorable para los accionistas actuales que el que se usaría en una emisión de capital en el momento de la emisión de la deuda convertible.

La deuda convertible es una de las muchas soluciones con las que trabajamos desde BLB, si necesita financiación no dude en contactarnos y le ofreceremos la solución que mejor se adapte a sus requerimientos y situación.